Entrevista sobre los acontecimientos de Londres en 2011, con el escritor y vecino Darcus Howe: “¡Un poco de respeto para un viejo afro-caribeño! En este país va a pasar algo serio, muy serio. ¡No, no son disturbios! ¡Es una insurrección, la insurrección del pueblo! Es lo que está pasando también en Siria, en Liverpool, en Haití, en Trinidad... Es la naturaleza del momento histórico.”
Sin títuloovni 2012
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El Contrato, lo firmamos cada mañana. El sistema instituido en nuestro mundo “libre” reposa sobre una especie de contrato aprobado por cada uno de nosotros. Lo firmamos cada mañana: “Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque sea consciente de que genera frustración y cólera para la inmensa mayoría de perdedores. Acepto que me humillen y me exploten a condición de que se me permita humillar y explotar a quien ocupa un lugar inferior en la pirámide social (...)”
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin título“A mí me parece que los políticos no han leído ninguna historia, ni moderna ni antigua. Las situaciones se repiten. Por muchas pistolas que tengan, la revolución se volverá a repetir, porque volverá a ser necesaria. Que tengan cuidado los jefes mundiales, asesinos... Esta es una Barcelona que no se ve, que se esconde”.
Sin títuloPrimera y segunda parte. La història de Rebond es remunta al 8 de gener de l’any 2000, quan uns cinquanta “actors” i tècnics de cinema es van reunir per preparar un primer cap de setmana d’experimentació a la Casa Popular de Montreuil, els dies 11 i 12 de març i sota el títol: “Rebound - média et immédiat”.
“Flota como una mariposa, pica como una avispa”. En plena guerra de Vietnam, con todos los tambores mediáticos lanzando la guerra y el patriotismo, Cassius Clay adoptó el nombre de Mohammed Ali y se negó a ir guerra y a ser utilizado en actividades de propaganda. Pagó por ello el precio de ser despojado del título mundial de los pesos pesados y afrontar la pena de cárcel. "No, yo no voy a viajar 10 mil km para asesinar a otro pueblo y ayudar a los amos blancos a dominar el mundo."
Sin títuloEntrevista a Eduardo Galeano, presente en la asamblea de Acampadabcn el 23 de mayo de 2011. "Hay un mundo diferente latiendo en la barriga de este, diferente y de aparición difícil. No es fácil que nazca, pero sí es seguro que está latiendo en este mundo que es, y yo lo reconozco en estas manifestaciones espontáneas: la de Plaça Catalunya, la de Sol, en Madrid (...) Y algunos me preguntan: “Bueno, ¿qué va a pasar?... ¿Y después? ... ¿Y qué será de esto?”. Y yo simplemente contesto con lo que nace de mi propia experiencia. Digo: ”Bueno... nada... No sé qué va a pasar, y tampoco me importa mucho. Me importa lo que está pasando, me importa el tiempo que es, lo que este tiempo que es anuncia sobre otro posible tiempo que será, pero lo que será después no lo sé. Es como si cada vez que vivo una experiencia de amor, a fondo, de veras, me preguntara sobre lo que sucederá."
Sin título“El Mahabharata aparece como el gran poema del olvido; el olvido del origen”.