/ TONI SERRA *) ABU ALI
Notas para el guion del programa Metrópolis/RTVE (Noviembre 2020)
Gabriel Villota Toyos
"Cierra tus ojos y observa lo que ves"
Najm ud din Kubra. [Persia SXII]
Escena 1. INTRODUCCIÓN.
La pasada primavera, ahora hace un año y medio, me escribí brevemente con Toni Serra por última vez.
Nos conocíamos de tiempo atrás: habíamos coincidido en innumerables ocasiones, sobre todo a lo largo de la primera mitad de los noventa, compartiendo las trincheras del videoarte: y es que Toni fue un artista de vídeo, editor de la revista De Calor , impulsor del colectivo La 12 visual y co-director de la Muestra OVNI … entre otras muchas cosas: pero sobre todo fue un ser de luz, inspirado, tocado por la gracia.
Hacía años que no nos veíamos, pero habíamos retomado nuestra relación a distancia, a través del Messenger. A mí me habían fascinado sus últimos vídeos, envueltos en la mística sufí, cuyos enlaces solía hacerme llegar; por mi parte le había enviado mis libros de poemas y dibujos.
En uno de esos intercambios me dijo que unos amigos le habían bajado uno de mis libros hasta el Magreb, y que le había gustado ver mis dibujos de árboles, porque él siempre comenzaba su “taller invisible” pidiendo a los participantes que dibujasen un árbol. Dibujarlos de memoria, diríamos nosotros; de “corazón”, se diría en inglés. Porque para “ver” no hace falta “mirar” con los ojos; el corazón basta… ("Cierra tus ojos y observa lo que ves", escribió el filósofo y místico persa Najm ud din Kubra).
En nuestro último intercambio de mensajes, allá por la primavera de 2019, me contó que estaba en Irán, haciendo su trabajo de campo para filmar la que iba a ser su nueva pieza, fruto de la beca Multiverso. Me envió unas fotos poderosas, y me habló de estar inmerso en “un mundo de visiones”, dentro del cual él andaba justamente “pidiendo ver”, y “siguiendo la luz”: y bien que sabemos hoy que su deseo le fue concedido…
Lo que sigue es una modesta crónica de su viaje hacia esa luz, a través de un recorrido por sus propios vídeos (etimología de video = yo veo) y sus propias palabras, recogidas aquí y allá, entre textos publicados y entrevistas concedidas.
En este programa, siguiendo algunas de las ideas maestras desarrolladas en su texto seminal “Abrir la visión” (2016), trataré de organizar un recorrido a través de algunas imágenes, poderosas imágenes, tomadas de sus trabajos audiovisuales, y que he ordenado aquí por una serie de bloques temáticos que recogen algunas de las principales preocupaciones estéticas y vitales del autor.
Y es que podríamos seguir el itinerario de la vida de Toni en paralelo a la evolución de su obra artística, y ver ambas como parte de un viaje iniciático, en el que cada etapa transcurrida habría de llevar inexorablemente a la siguiente, hasta llegar finalmente al “camino de retorno” que de forma visionaria él intuyó al dar nombre al último encuentro OVNI que organizara junto a su Sisterhood , al final del invierno de 2018. En la lectura retrospectiva, todo cobra un sentido poderoso…
Escena 2. LA IMAGEN COMO VELO.
Toni solía usar la imagen del “velo” para explicar la imposibilidad de “ver” en una sociedad como la contemporánea, que precisamente se va constituyendo de forma exponencial por miles, millones de imágenes que nos rodean totalmente desde todo tipo de pantallas y dispositivos. Ese carácter propio de la “iconosfera” en que vivimos, producto del “espectáculo” en términos de Debord, convierte, como él dice, nuestra visión “en una especie de ceguera”, consistente no sólo en esa imposibilidad de “ver”, sino también en la merma de nuestra capacidad de acceder a la experiencia directa del mundo, y a la sustitución progresiva de esta experiencia por otro tipo de pseudo-realidades mediáticas/mediatizadas que han colonizado “nuestras realidades y nuestros sueños”.
Hoy en día esas imágenes ubicuas son las que constituyen el Mundo, la Realidad, que se nos muestra, así, como una convención fruto del lenguaje y de la tecnología desarrollada en su marco: este es el velo que Toni nos dice que tenemos delante.
Pero el velo puede romperse, agrietarse: en las culturas tradicionales eso llega a suceder alcanzando estados de trance, viajes que nos posibilitan procesos de transformación, viajes iniciáticos, viajes de conocimiento en los que se sucederán muchos velos de luz y de sombra. Viajes como el realizado por el místico Sri Ramana Maharshi, quien en los 70 km del recorrido desde su casa hasta la montaña de Arunchala realiza un verdadero viaje cósmico, astral.
Serán momentos de ruptura que nos permitirán acceder a otras dimensiones ocultas de la Realidad, y que en diversas ocasiones fueron fruto de la exploración tanto en las programaciones de las Muestras de OVNI como en la propia obra de Toni. El velo es la ocultación y también la condición de posibilidad para que se produzca la visión, y accedamos así a la belleza y a la Realidad misma.
Escena 3. LA PELÍCULA MASTER.
Así pues, hay que aprovechar las grietas que se producen en la capa externa de la Realidad, y aprender a “verlas”: el acceso está siempre abierto, sólo hay que conseguir parar lo que Toni llamaba “la película máster”.
El trabajo audiovisual de Toni osciló siempre en la doble faceta de la búsqueda de la luz interior y la militancia en la crítica a los mass-media: y no precisamente como una doble perspectiva contradictoria, sino bien al contrario, desde la aguda consciencia de su profunda complementariedad. Es por ello que es un corpus que se muestra hoy como un faro privilegiado que ilumina el oscuro panorama de la imagen y el mundo contemporáneo.
Desde la consciencia de vivir atrapados en esa iconosfera contemporánea que es fruto de la “gran maquinaria de producción audiovisual” que nos rodea, Toni denuncia cómo el conglomerado de corporaciones privadas y estatales, el mismo que a fin de cuentas forma el Poder en el mundo capitalista, construyen ininterrumpidamente un imaginario en forma de “película master” que se nos vende como “realidad”; es en este contexto en el que él advierte de la transformación de la imagen en velo, una imagen que oculta más que muestra, y que de la suma con otras imágenes termina por generar esa película master “que se extiende cubriendo la totalidad de la visión”, “como instrumento social de ceguera”. Pero si bien la “lógica de mercado” ha contribuido enormemente a esta película master, a través de la proliferación exponencial de dispositivos de captura, edición y difusión de imágenes, eso mismo ha permitido que haya un acceso a las mismas no previsto: esto posibilitaría así una suerte de ejercicio de “desgarrar el velo”, o dicho en otra terminología diferente también usada por Toni, “ hackear la película máster”. Esa sería, ni más ni menos, la tarea del audiovisual independiente.
Escena 4. LA IMAGEN ARCHIPIÉLAGO.
Una vez abierta esa grieta en el velo, detenida la película máster a través del ejercicio de prácticas independientes, podríamos hablar de un proceso de “descolonización de la visión” que Toni identifica con el surgimiento de un “rizoma de imaginarios diversos”, mediante los cuales será posible iniciar el proceso de “abrir la visión”: “recuperar la conciencia de su capacidad transformadora y visionaria, oracular y sanadora, devolverla al cuerpo y al espíritu más allá de los límites de lo óptico”.
Quizás esos imaginarios surgidos del rizoma serían los que él nos invitaba a imaginar como una especie de “archipiélago de imaginarios-isla”, entre los que pudiéramos navegar, sabiendo siempre que, bajo las aguas, nos sostiene la estructura oculta del rizoma, como parte del “mundo oculto de lo silencioso e invisible del que todo brota”.
Y es que tampoco se debe olvidar que Serra formó parte de manera muy activa de una generación de artistas del vídeo surgida a comienzos de los años noventa que en otros lugares hemos llamado “esfera independien