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              2017 - El taller invisible
              ES ES-OVNI TS-S001 · Series · 2017
              Parte de Observatorio de Vídeo No Identificado (OVNI)

              2017 - El taller invisible

              / TONI SERRA *) ABU ALI

              Toni Serra *) Abu Ali

              Una actividad en el marco de la programación de OVNI para este 2017 en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona que propone -con la ayuda de vídeos y textos- adentrarnos en la noción de lo invisible. Impartido por Toni Serra (Abu Ali), el taller hace un recorrido que va de lo político a lo poético, o de la poesía a la mística.

              De la invisibilidad forzosa a la permanente exposición en el panóptico. La imagen como velo. Túneles de realidad. La realidad del sueño. Cruzando al otro lado. De la contemplación. El uno y lo múltiple.

               Estás dormido y tu visión es ilusoria, todo cuanto ves es pura imagen. (1)

              La gigantesca maquinaria audiovisual del capitalismo funciona -al igual que sus otras máquinas- bajo una pulsión extractivista; la vida aparece ante ella como un interminable yacimiento a explotar. Ante esta voluntad instrumental, es lógico contraponer un método basado en la colaboración, la inmersión y el compromiso; que teja a los creadores de imágenes con su entorno y no los convierta en meros agentes de esa maquinaria. Sin embargo, es de temer que ésto, por sí solo, sea del todo insuficiente y reversible, si no va acompañado de una crítica radical de la noción de visión que se ha impuesto en la cultura dominante global, si no se considera su capacidad de extraer pero también de implicar y proyectar, si no se deconstruye un lenguaje visual que implementa la colonización del tiempo y de la percepción...

              Normalmente asociamos la imagen con la visión, pero en la sociedad del capitalismo global, el uso espectacular (2) de las imágenes ha convertido su visión en una forma de ceguera, creando un imaginario tejido por una cantidad ingente de imágenes que se van renovando y al mismo tiempo replicando sin solución de continuidad. Un tejido que se va espesando hasta formar un tupido velo de imágenes que no solo impide la visión y mediatiza la experiencia directa, sino que tiende a colonizar las realidades y nuestros sueños, al tiempo que expolia los yacimientos de fantasías (3), y los imaginarios personales o comunitarios. Una realidad dominante que amenaza el tejido de realidades otras; que amenaza con borrar saberes, paisajes, personas, modos de vida, afectos… Como si mil bibliotecas de Alejandría, inscritas aún en la vida cotidiana de las personas, en sus quehaceres, en sus lugares, estuviesen ya quemando de nuevo.

               A menudo se insiste en el carácter manipulador de la imagen mediática, su capacidad de desviar, pervertir, girar los sentidos y crear una visión de la realidad completamente sesgada en  beneficio de los grandes poderes económicos. Una gran maquinaria de producción audiovisual, aparentemente diversa, en manos de unas pocas corporaciones privadas, estatales o híbridas. Pero su verdadero poder no radica tanto en negar, forzar, manipular -lo cual siempre genera resistencia y por lo tanto oposición-, como en afirmar, construir, constituir, dar un lugar y un sentido; es decir, construir un imaginario y ofrecer un lugar, un papel, un rol, ya sea individual o colectivo en esa película máster que ahora se proyectará bajo el epígrafe de realidad . Por supuesto se trata de una realidad tan real como lo pueda ser un parque temático o un super mall , que simulan plazas, músicos callejeros y hasta escenas de acción....

              Esta realidad espectacular se teje bajo la constante y alta centrifugación de las etiquetas: informativo, ficcional, publicitario, educativo, entretenimiento, entrenamiento…, entremezclando estos valores, no sólo temática o conceptualmente, sino también en su sintaxis de consumo, permutándolos en el tiempo y el espacio hasta que devienen indistinguibles, o bien de una distinción irrelevante, al ser consumidos y digeridos en un mismo segmento vivencial.

              Bajo el impulso de las nuevas tecnologías de consumo, entretenimiento y sociabilización, los medios audiovisuales han experimentado una radical mutación e hibridación. Han cedido en parte el oligopolio de los medios de producción audiovisual para ser complementados (y contrastados) por la masiva diseminación de dispositivos de captura, edición y difusión de imágenes. Se han hibridado con otros medios basados en micro segmentos de información y opinión..., creando una densa atmósfera mediática en la que las noticias televisivas, la publicidad, los videojuegos, el cine, los publireportajes y las redes sociales se autoreferencían constantemente. Inspirados en las técnicas de marketing y enriquecidos por la información personal, que voluntariamente se cede en las llamadas redes sociales, se ofrece también un rol espectacular a las voces críticas. Implementando una nueva versión del panóptico, pues aquello que de social tienen esas redes se acaba en su propiedad, gestión, y uso de los datos que acumulan.

              Ya no solo se proyectan modelos sobre un espectador pasivo, al estilo de la antigua fábrica de los sueños hollywoodiense, sino que se ofrece y se incentiva una oportunidad participativa , una interactuación que involucra al antiguo espectador y le otorga un rol protagonista en un guión ya pre-escrito. Las historias, sentimientos, dramas personales y colectivos, las aspiraciones, deseos, sueños, temores, aversiones y filias, las emociones e ideas, son considerados como la materia prima que alimenta la gran maquinaria acumulativa, dirigida siempre a la máxima obtención y continuidad de  beneficios en forma de capital financiero o cognitivo. En este contexto, la libre participación e interactuación, como supo ver Pasolini, convive paradójicamente con el expolio y el despojo, la explotación de los ingentes yacimientos vivenciales, culturales, realidades personales y colectivas de quien participa, cuya realidad deviene productiva o bien es suspendida. La materia prima es administrada según la lógica económica del marketing y la política del control, extraída para formar parte del timeline (4), filtrada y devuelta a la pantalla en forma de imaginario global.

              El poder dominante se proyecta en un imaginario abocado a lo externo, pero ello no significa que se ejerza únicamente en las formas y en las superficies, sino que motiva y fuerza a que todo interior –anónimo, oculto, insignificante– fluya hacia la superficie, se reduzca a ella, se muestre, se publicite y, al cabo, sea sólo esa exterioridad. Solamente así es posible establecer su completa cartografía, agrupar y producir sus identidades… adjudicarle sus expertos y destinarle sus mercancías.

              Realismo capitalista.

              El sueño de la época no es el buen sueño que procura el descanso, sino más bien un sueño angustiado que os deja más exhaustos todavía. Es la anestesia que requiere una anestesia aún más profunda. (5)

              Este es el sueño del que emana el llamado realismo capitalista (6), que afecta sobre todo a la población de las zonas centrales de la globalidad, en las que tiende a aparecer como un sistema injusto pero sin alternativa imaginable. Fisher, autor de este término, lo plantea como la imposibilidad de que en un marco capitalista queden espacios para concebir formas alternativas de estructuras sociales.

              El realismo capitalista, tal como lo entiendo, no se limita al arte o la forma cuasi propagandística con la que funciona la publicidad. Sería más bien una atmósfera que todo lo impregna, condicionando no sólo la producción de la cultura, sino también la regulación del trabajo y la educación, y que actúa como una especie de barrera invisible que limita, restringe el pensamiento y la acción. (7)

              El realismo capitalista, implantado al estilo de una ideología hegemónica, consiste tanto en la convicción de que no hay alternativa al paradigma de organización social capitalista, como en sus  propios mecanismos de reproducción y diseminación entre la mayoría de la población.

              Como hemos visto, la industria de la imagen y los medios de comunicación son fundamentales para proyectar en la pantalla social

              ES ES-OVNI DIF-S016 · Series · 2023
              Parte de Observatorio de Vídeo No Identificado (OVNI)

              Constelaciones del Observatorio de Vídeo No Identificado

              Presentación en el PEI del MACBA 2023-2024

              Una herramienta para explorar

              El Observatorio de Vídeo No Identificado es una potente herramienta para la incursión por entre los «oasis» que resisten a la extensión del desierto . Incursión en el sentido de exploración y viaje, a la vez físico e iniciático, apertura al encuentro con lo inaudito que nunca deja igual.

              «Volver a abrir el campo de la experimentación»

              A su manera situada, modesta, funambulista con la Institución — una de las prácticas que ovni ha perseguido desde el principio resuena con esa voz indígena que se alzó con fuerza, en la misma mitad de los ‘90, desde el corazón de la selva: Voz de las comunidades sin voz, que no ha cesado, voz enmascarada, donde la máscara se vuelve una forma de comparecer que subvierte desde el principio la unificación global tecnocapitalista y sus «mecanismos para separar esa cría de la tierra de su madre» (Ailton Krenak) (1) . Esa práctica consiste en «volver a abrir el campo de la experimentación» — volver a recuperar la apertura, lo incisivo, la cercanía y la conmoción crítica que había tenido el vídeo en sus inicios. Volver a traer el documental independiente, el testimonio, la visión poética, el trabajo de archivo (2) .

              Por tanto, el trabajo de ovni–desorg va más allá de las consideraciones banales sobre el vídeo y el audiovisual, la diferencia con el cine o las cuestiones técnicas. El proyecto es una herramienta brutal porque a lo largo de los años se vuelve más y más evidente que el vídeo, el archivo, la imagen son, en la sociedad de la imagen en que vivimos, herramientas fundamentales que ayudan a pensar el presente. — Pensar, decía DH Lawrence , no consiste, como se cree, en recuperar datos obsoletos y extraer conclusiones falsas. Pensar consiste en un descubrimiento, que se hace con todo el cuerpo y cuyo comienzo es generalmente doloroso (3) . Descubrimiento doloroso en cuanto rompe la aparente normalidad unívoca, el caparazón que nos encierra y nos ciega, grieta (4) — íntima y poética o política y comunitaria— que abre a formas más vitales, más amables, más reparadoras y más ricas de habitar, los oasis (5) .

              Vivimos una época de guerra sin fin. Una guerra cuyo objetivo es perpetuarse y perpetuándose imponer un «eje temporal global» unificado, como decía Kader Attia al final de su conferencia (6) . O dicho con las palabras de Ailton Krenak: «Mientras la humanidad va distanciándose de su lugar, un montón de astutas corporaciones va adueñándose de la Tierra. Nosotros, la humanidad [que nos han dicho que somos, aislándonos de ese organismo del que somos parte, la Tierra] vamos a vivir en ambientes artificiales producidos por las mismas corporaciones que devoran selvas, montañas y ríos.» (7)

              Pero en el interior de este proceso se producen rupturas (8) , rupturas que a veces ocurren, que rompen el tiempo lineal, el tiempo de una repetición normalizada que se quiere eterna. Rupturas que pliegan el tiempo de la subjetividad y de las cosas, rupturas intempestivas e insospechadas que abren el campo de lo posible — y dejan advenir voces de Egipto, Líbano, Marruecos o el pueblo Palestino en el exilio (9) , voces de la selva y los ancestros, testimonios y visiones desde la India o desde Génova o Argentina en la revuelta, voces de la Frontera y de las Colonias, cosmovisiones indígenas o africanas, Aymara o Quechua o del Senegal— voces, presencias y experiencias de ruptura que también emergen aquí, en Barcelona, decoloniales, feministas, o de pura revuelta contra el capital y su mundo.

              Una constelación contra el olvido

              En cuanto proyecto de investigación y creación, Ovni es en el sentido más profundo un archivo de las rupturas y , por tanto, en cuanto el archivo es —como se incluye en los debates contemporáneos— una herramienta de la historia y la historia la escriben los vencedores, como decía Walter Benjamin, ovni es también una ruptura de los archivos (10) , pues, como también decía Benjamin, «Ni siquiera los muertos estarán a salvo si el enemigo vence… Y ese enemigo no ha cesado de vencer» (11) .  Ovni es así una constelación contra el olvido —  es una invitación a proseguir —de manera artística, poética o experimental— lo que se ha abierto en las rupturas epocales — que son también momentos de bifurcación de continentes perceptivos — donde la realidad está en juego.

              Es lo que veíamos el otro día con Elvira Espejo Ayca (12) , donde frente al tipo de «saber» occidental, que continuamente «corta» o separa (emoción y razón, arte y ciencia, naturaleza y cultura) para situarse desde arriba como domesticación y dominación del ser humano, nos presentaba la potencia de la «crianza mutua» como despliegue de «interconectividades» y «cuidado y atención máxima», donde se aprende a través de la retina, el tacto, la sensación de todo el cuerpo, dando lugar a una sensibilidad y una manera de vivir donde ya no eres «tú» lo importante, sino que la vitalidad de la Tierra es lo importante —«The Earth» de la que hablaba Achille Mbembe a partir de ontologías Yoruba y Dogon (13) —,  cuidar lo que te cuida, proteger lo que te protege, mutar con lo que muta, atender a lo que continuamente emerge...

              Ovni es una constelación contra el olvido pues los momentos de ruptura o las fulguraciones visionarias vuelven a cerrarse bajo la inercia de la normalidad, pero quedan trazas, huellas, voces. Y si desde algún lugar vale la pena seguir pensando es desde esos momentos que resquebrajan el continuum de la historia reciente, desde la experiencia más alta.

              Una invitación al encuentro

              Pensar hoy es pensar no solo con palabras, es pensar con la gestualidad del cuerpo y con los cuerpos sonoros, es pensar con imágenes que nos hieren o nos alientan, o con puros enigmas del tiempo, es convocar a los espectros en el umbral de nuestra participación en el mundo. Pensar hoy es pensar desde la escucha y desde la apertura al Encuentro con lo inaudito no solo humano. Como amigo y colaborador externo de ovni, veo que una dimensión fundamental del proyecto, que yo he encontrado en su centro, está en la  invitación al encuentro — como forma de continuar lo que se abre con la ruptura — que está en el corazón del pensar, del delirar, del tratar de llevar adelante prácticas de libertad.

              Invitación al encuentro que comenzaba con proyectos de autoría —también anónima o sin-identificar— que enviaban cosas para proyectar desde muchos lugares, próximos y lejanos, y que seguía con la invitación al encuentro con lo que se iba a buscar y que resonaba con lo que llegaba. Invitación al encuentro con las voces y proyectos que en Barcelona emergían en ruptura o en disonancia con la monoforma y con el «eje temporal global»  donde «There is no alternative». Desde Espai en Blanc, a la Cofradía Sufí senegalesa de los Baye Fall, 15M bcnTV o el grupo de «Ciutat Morta». — El objetivo exotérico no era capturarlos para neutralizarlos en la Institución Cultural , sino, desde sus márgenes, tensar la Institución para sacar de quicio su tendencia a encerrarse sobre sí misma y volverse irrespirable, bajo su epistemología de expertos y sus procedimientos entre el management y la burocracia. — Pero el objetivo no quedaba solo allí, no era para nada exterior. El objetivo esotèrico era y sigue siendo el viaje mismo de la investigación y del encuentro, proseguir y ampliar la conversación, y la experimentación. Como decía Hölderlin: «La vida del espíritu entre amigos, el pensamiento que se forma en el intercambio de palabra por escrito y de viva voz son necesarios a los que buscan. Fuera de esto somos por nosotros mismos sin pensamiento. Pensar pertenece a la figura sagrada que juntos figuramos» (14) .

              — Paradójicamente la posibilidad de los encuentros es más intensa cuanto más descoyuntado está el tiempo, cuanto mayor es la interrupción y la alteración del tiempo lineal homogéneo. Sin embargo, el viaje