¿Dónde está mi tribu? Teoria y práctica de los cuidados. Intervención y debate con Carolina del Olmo, después de la proyección de: The swedish theory of love de Erik Gandinni, el 12 Noviembre de 2016 en el Espai Calabria de Barcelona. "La soledad va al alza. Tenemos que atravesar las oposiciones binarias que pretenden hacernos elegir entre dos opciones, la una mala y la otra peor. No se trata de volver a la vieja familia estrictamente patriarcal, pero tampoco nos tenemos que conformar con la soledat metropolitana. Se trata de crear, de ensayar, otras maneras de vivir y de amar".
Trabajo
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La Zona franca, la antigua zona comercial de la industria tradicional, y el 22@, el nuevo espacio del capitalismo logístico y tecnológico, son, como ya suponíamos, sobre todo parte de un gran negocio inmobiliario amparado bajo el paraguas de la renovación postindustrial de Barcelona . Entonces, ¿qué plusvalías económicas y simbólicas generan y en quiénes repercute? ¿Qué ventajas obtienen las empresas y las instituciones de esta simbiosis? ¿Y las trabajadoras y trabajadores?
Sin títuloUn recorrido por la vida de los Pakistaníes de Barcelona. Nos hablan sobre sus trabajos, el viaje que les llevó a Barcelona y sus familias, entre otras cosas. Visitamos algunos de los sitios donde suelen estar: la Rambla del Raval, los locutorios, la playa de la Barceloneta y las tres Chimeneas.
Sin títuloAntiguamente una maquila era la porción de grano que el ganadero pagaba al molinero por el uso del molino. Hoy, una maquila es una fábrica libre de impuestos que se instala en países subdesarrollados para producir sus mercancías con mano de obra barata. En las maquilas de Nicaragua se paga 0.32$/hora, trabajan en ellas 100.000 personas y se vulneran todos los derechos de los trabajadores. Las maquilas de Nicaragua son tan desconocidas por la opinión pública mundial como importantes para el abastecimiento del mercado consumista de EE.UU.
Sin título"Los pobres no deberíamos trabajar, ser pobres ya es un trabajo, ¿no? "
Fez es la ciudad de Marruecos que mantiene más viva la tradición artesanal. La actividad del artesano, lejos de ser un mero oficio, refleja toda una concepción del mundo y una forma de vivir el tiempo y otorgarle sentido. Una sabiduría popular que se transmite de padre a hijo, de maalem, maestro, a aprendiz.
Conversaciones entre criadas y señoras en México DF.
Can Ricart fue una fábrica textil durante el siglo XIX. Un complejo industrial con diversos talleres en el siglo XX. A principios del XXI, la aprobación del Plan 22@ para la reforma de las áreas industriales del Poble Nou previó su derribo para la construcción de varios edificios de oficinas. Se convirtió entonces en un objeto de litigio entre los talleres afectados, el propietario y promotor, Federico Ricart, Marqués de Santa Isabel, los defensores del valor patrimonial del conjunto y su uso público, y el ayuntamiento, responsable del plan urbanístico.
Sin títuloDolores Tejada Saavedra, concejala de trabajo de Marinaleda, nos cuenta con todo lujo de detalles y un lenguaje sencillo y cercano cómo un pueblo, luchando y resistiendo, logró socializar los medios de producción, la vivienda, la salud, la educación y el ocio. También nos da su opinión sobre las inmensas ventajas que comporta un sindicato activo, con el poder político del Ayuntamiento y la fuerza productiva de sus cooperativas en manos del pueblo. Marinaleda es una ciudad de 3.000 habitantes donde la tasa de paro es 0%, donde quien quiera trabajar en la autoconstrucción de su casa sólo tendrá que pagar 15 € al mes, donde las familias trabajadoras pueden llevar a sus hijos a la guardería por solo 12 € al mes, con comida incluida y un largo etcétera. Un verdadero oasis en medio de un país dominado por el capitalismo más salvaje y el gobierno más casposo y retrógrado que ha tenido la corta democracia española y que está dejando una tasa de desempleo del 27%, un 50% de paro juvenil y una pobreza grave que afecta a tres millones de personas.
Sin títuloSeminario con Andrea Cavalletti y Marcello Tarì. La Base - Barcelona 3 - 4 de Noviembre 2016. ¿Cuál es la temporalidad justa de la revolución? ¿Es acaso estar atentos a la cotidianidad de los requiebros de la política clásica, así como de las fuerzas visibles que la determinan y orientan, llámense capitalismo, sistema financiero o globalización? ¿Es entonces estar atentos al ayer y preparar el mañana? ¿O más bien hay que situarse a una profundidad mayor, hay que abrir el campo del horizonte para no quedar aprisionados, dentro del devenir revolucionario, bajo la atracción fatal que ejercen las estructuras de poder modernas, gobierno, frontera, policía, etcétera, hijas del vendaval interior que angustia a la civilización occidental, abocándola de fracaso en fracaso a su actual estado de zombie, de vida degradada que en la muerte busca sobrevivirse a sí misma… destruyéndolo todo a su paso? ¿Será por tanto estar atentos al antes de ayer y al pasado mañana? ¿O, quizá, encontrar una zona de tensión entre ambas que nos permita abrir una grieta e incrementar nuestra potencia? ¿Cómo hacer coincidir revuelta y revolución? ¿Cómo destituir un horror cuya normalidad nos hechiza? ¿Y cómo comprender esta destitución? En el lenguaje ordinario la palabra destitución se utiliza, por un lado, para señalar en sentido político el procedimiento de remoción de un soberano, de la pérdida del cargo de un jefe de Estado, como ha ocurrido recientemente en Brasil, pero, por otro lado, destitución, en un sentido más genérico, señala la operación de quitarle todo fundamento a algo; por ejemplo cuando se dice «esta historia ha sido destituida de todo fundamento». En cuanto al uso actual, tal como aparece en el ámbito de cierto pensamiento llamado radical, más que dentro del contexto de la política clásica, hay que orientarse según la segunda concepción. Es el sentido que adopta en los años '90 Reiner Schürmann, cuando escribe un voluminoso libro para hacer la historia tanto de los principios hegemónicos que han presidido la civilización occidental como de su destitución. Aquella que Schürmann llama la época an-arquica, es en definitiva la nuestra, la época sin fundamentos, la de la crisis de todo principio ordenador del mundo. En sentido político, entenderemos la destitución como la operación que priva de todo fundamento –jurídico, ético e incluso existencial– al poder vigente; y no, por tanto, la simple deposición de un jefe de Estado. No hace demasiado tiempo que el concepto de «poder destituyente» o «potencia destituyente» está presente en nuestro vocabulario político. Lo que haremos será repasar la genealogía de este concepto y situarlo en nuestra actualidad. El terminus ante quem para el tiempo reciente es el 2001, cuando el Colectivo Situaciones escribió un libro sobre la revuelta argentina de diciembre de ese mismo año y habló de una «insurrección destituyente». Sucesivamente, pasando por Tronti, en 2005, Giorgio Agamben, en 2013, llegamos hasta el Comité Invisible en el 2015. Sin embargo, el verdadero punto de partida de una teoría de la destitución tenemos que fecharlo en el siglo pasado, precisamente en la obra de Walter Benjamin, en particular en el ensayo de 1921, Hacia la crítica de la violencia. Lo que hay que comprender ahora es especialmente el cómo se manifiesta la potencia destituyente: ¿en un gesto? ¿un enunciado? ¿un lugar? ¿O bien es un tiempo particular? ¿O, tal vez, una atmósfera?