Este documental trata sobre los temas de las transiciones, la alienación, el rechazo, las identidades, el etno-fascismo, el cuerpo como objeto y metáfora, agentes, monstruos, la miseria, las afinidades subjetivas y la confianza objetiva, utilizando en su mayoría material que el autor fue grabando al viajar a través de las ciudades de Ljubljana, Zagreb, Sarajevo, Belgrado y Skopje. Hablando con personas de diversas procedencias: emigrantes, refugiados, sin papeles, residentes (permanentes y temporales), estudiantes, trabajadores y productores culturales, que nos hablan de sus experiencias, ubicando espacios, desplazamientos, acontecimientos y la manera de contar y pensar sobre los temas que están en juego, con las imágenes ambientales asociadas que forman historias concretas de los espacios, y espacios de historias en el cruce de culturas en este/estos lugar(es) y tiempo(s) concretos.
Sin títuloResistencias-ovni2005
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¿Qué sucede cuando una mariposa mueve sus alas? ¿El aire se agita a su alrededor y desata un huracán en el otro lado del globo? Y si las acciones de una grande empresa caen de forma imprevisible un día, ¿cuántos trabajadores pierden sus trabajos o sus pensiones? El mercado global no es un territorio neutral, sino un estado de interconexiones e interdependencia sin precedentes.
Sin títuloEl Terror es el colonialismo británico y el imperialismo de la guerra fría. El Tiempo es el año 1953. La invasión de Guyana por parte del ejército británico en el año 1953 es el punto de partida de este documental sobre el colonialismo y el imperialismo occidental en la época de la guerra fría. Centrándose en la represión económica y cultural del pueblo Guyanés, los realizadores explican la fuerza de unos acontecimientos históricos que nos ayudan a entender la lucha de las clases trabajadoras. Terror and the Time utiliza datos históricos, entrevistas y nueve Poemas de la Resistencia de Martin Carter para analizar el impacto total de los acontecimientos de la época. Las imágenes de las secuelas psicológicas de la pobreza y la opresión señalan los efectos complejos de la vida cotidiana bajo dominio colonial. Eusi Kwayana, uno de los principales integrantes de la alianza de trabajadores, explica que los versos de Carter, prohibidos en Guyana, fueron eficaces porque son un producto cultural o "alimentación ideológica" que enriquece su lucha.
Sin títuloMohamed Ramzam es un paquistaní que se gana la vida repartiendo butano en el barrio del Raval desde que llegó a Barcelona en 1990. A pesar de no tener sueldo y vivir sólo de las propinas, ha conseguido traer a sus tres hijos y a su mujer desde Pakistán y viven en un almacén habilitado como vivienda en el corazón del Raval, donde siguen aferrados a la tradición musulmana de su país.
Sin títuloUn documental sobre la brecha generacional entre los jóvenes israelíes que viajan a India y la sociedad conformista del Israel de hoy, que explora también la nueva subcultura israelí que se ha desarrollado en India a raíz de esta brecha. Thank God for India sigue a Amos Mosenzon, un israelí de 72 años que decide emprender un viaje al país con el que siempre ha soñado: India. Pide permiso a su madre de 95 años, que no entiende porqué está empeñado en viajar a India cuando podría visitar un país "civilizado" como Francia o Japón. Amos se despide de su mujer y comienza su viaje a lo desconocido.
Sin títuloSoraida es una mujer Palestina que vive en Ramallah, en los territorios ocupados. Vemos su lucha diaria para conservar su humanidad en medio de la opresión. En su barrio, no todas las mujeres usan el velo, los hombres no suelen recitar lemas políticos vacíos y los jóvenes no tienen bombas atadas a sus cuerpos. La vida sigue a pesar de los toques de queda y puntos de control que les encarcelan en una jaula sin rejas. Soraida nos invita a entrar en su mundo, el de su familia y sus vecinos; a través de sus actividades cotidianas descubrimos el peor aspecto de vivir en un estado de sitio: la pérdida de control sobre su propia vida. Soraida comparte sus reflexiones sobre la vida en Palestina y su rechazo al odio y la violencia.
Sin títuloLas acciones-performances del Reverendo Billy, predicador de la Iglesia del Parar las Compras, dentro y fuera de las cafeterías Starbucks y tiendas Disney, terminan a menudo con su arresto. El Reverendo afirma que todo cambio social empieza con actos de desobediencia civil, e incluye entre sus héroes a los movimientos pacifistas y de derechos civiles y laborales.
Sin títuloHay resistencias de diversos orígenes y lenguas que se despliegan frente a la imposición de un pensamiento único y hegemónico.
/ CONTEXTO 1994 - 2020
En diferentes lugares y culturas se va imponiendo la palabra resistencia, añadiéndose a otros que no han dejado de practicarla. Resistencia es un término que conlleva una negación, obstaculizar un proceso una fuerza, pero también salvaguardar una afirmación: otros modos de hacer, de pensar, vivir. La minorías o la mayorías marginadas en su propia tierra, la practican de diferentes formas activas o pasivas. En torno a esta práctica se reúnen hoy en día pueblos y culturas muy diversas, algunas sin contacto entre si, pero que empiezan a conocerse, a oírse hablar unos de otros, en esta lucha.
Estas resistencias de diversos orígenes y lenguas se ejercen contra la imposición de un pensamiento único y hegemónico, una sola forma de entender la historia y el progreso. A menudo se le llama " Occidente " ,?un concepto vaporoso, simbólico que al inicio definía a Europa, y más concretamente a las antiguas potencias europeas, " potencias occidentales " se les llamó, y luego por extensión del sistema económico a los Estados Unidos de Norteamérica e incluso a sus aliados del Extremo y Medio Oriente. Finalmente Occidente parece responder más un sistema económico y a su derivado cultural que no al término geográfico.
Lo que sí parece cierto es que el imaginario Occidental necesitó construirse en oposición a otra invención aún más inexacta y extensa: Oriente. Un concepto nacido a raíz de la expansión de las " potencias coloniales " , aplicado indistintamente a una extensión que iba del Maghreb al Extremo Oriente. Y que se añadía como objeto de deseo a los ya sometidos territorios " salvajes " , " pueblos indígenas " , o al evanescente " el dorado " , etc?
En primer lugar hay que reconocer que la construcción de ese Occidente se hizo también sobre la negación de sus diversidades y heterodoxias, sobre la negación violenta de su propia historia(s) y requirió de la invención de una genealogía fantástica y excluyente en la que se sucedían sin oposición : la antigüedad clásica, el imperio romano, la cristiandad, el racionalismo, la ilustración, el positivismo, el capitalismo? reinterpretados todos como estereotipos dulces, sin aristas ni violencias, listos para el consumo de identidades. Así lo " clásico " se redibuja como origen aristocrático dominando ya sobre el proto-oriente del " enemigo persa " , el imperio romano como fuerza cruel pero unificadora, la cristiandad a veces fanática e hipócrita pero al fin y al cabo civilizadora, la Ilustración liberadora y humanista a pesar de sus despotismos y de su visión colonizadora del conocimiento. Y como culminación: una noción de progreso incesante, lineal, acrítico en el que el capitalismo ejerce como definitivo garante de la libertad? La progresiva hegemonía tecnológica se añade a esta sucesión y viene a probar su razón de ser y poder.
Esta escenografía genealógica se sostiene en la llamada sociedad del consumo global. Cuyo núcleo duro se ha ido concentrando en el entramado de intereses de las grandes corporaciones petroleras, farmacéuticas y de la industria militar, las cuales proyectan un mundo espectacular a través de los mass-media. Un mecanismo de colonización de los deseos y los miedos, mediante imágenes y eslóganes, pero por encima de todo un dispositivo de reversibilidad, en el que no sólo el éxito y el triunfo sino también la tragedia y el desastre, incluso los propios, se rentabilizan inmediatamente en tanto que espectáculo de consumo. En esta elastic reality, realidad plástica, perviven sin embargo dogmas inamovibles entre ellos la noción de una economía única basada en el crecimiento permanente agresivo y el de la euforia tecnológica. Incluso las voces moderadas que claman por modelos de sostenibilidad no pretenden renunciar a este modelo radical de entender la economía, pueden modular el grado de agresividad pero no el crecimiento. La sociedad de consumo global, lo es porque consume hasta su extinción no sólo productos sino también recursos naturales, personas y comunidades.
Esta economía expansiva, que se quiere objetiva y al margen de toda ideología, genera un estado de conflicto permanente con múltiples frentes: entre ellos obviamente el de la intervención militar, represión, ocupación. Pero también en el campo de la alimentación: los productos locales cada vez tienen un papel más minoritario (sea marginal o elitista) y los productos globales procesados, precocinados etc.. cada vez una mayor presencia y accesibilidad en el libre(?) mercado. Literalmente se impone el concepto de agricultura intensiva e industrializada, en el que todos los procesos: semillas genéticamente modificadas, fertilizantes, pesticidas, etc.. forman un solo paquete?Los recursos naturales del planeta son entendidos bajo el prisma de la propiedad privada y la explotación, ya no hablamos sólo de las materias primas o los energéticas sino también del agua, en la que van convergiendo las grandes inversiones especuladoras. La medicina tanto la de acceso público como privado está infiltrada por los intereses de las grandes corporaciones farmacéuticas, no sólo en el imperio apenas discutido de la medicina química, sino también en el propio concepto de lo que es la salud pública, combatiendo, descalificando o ignorando las prácticas preventivas y su necesaria relación con la educación. Finalmente el propio sistema educativo parece tener como horizonte utópico adaptarse ergonómicamente a las necesidades del " mercado " , la introducción en su núcleo de contenidos o prácticas ya no críticas sino extrañas a esas necesidades, constituye un ruido, un obstáculo.
Los mass media, los llamados medios de comunicación, se alimentan en su mayor parte de noticias pre-cocinadas por las pocas y grandes agencias informativas. En su conjunto practican un reseteado continuo de los acontecimientos, presentándolos como una sucesión de absurdos. Propagan entre la población la idea de un Occidente hiper-privilegiado en contraste a un " mundo subdesarrollado " y siempre sufriente, cuyo único interés posible radica en ser destino turístico (y efectivamente " los turistas llegan allí donde no lo hacen los ejércitos " ). Construyen así día a día la perspectiva única de lo que es pobreza y riqueza. La tan mediática imagen tercermundista del niño soldado participando en unas guerras incomprensibles, que tantas conciencias hiere, jamás encuentra su paralelo en la tan común imagen del niño occidental entregado a horas de videojuegos violentos, algunos de cuyos best-sellers son versiones de entretenimiento de programas de entrenamiento militar.
Pero también en todos estos campos persiste y se extiende la resistencia, no necesariamente ideológica ni consciente, con prácticas muy diferentes ya que responden a contextos propios, culturas y tradiciones muy distantes entre sí. Hablemos pues mejor de resistencias, algunas provienen del pensamiento crítico occidental, restos de ideologías liberadoras después del naufragio, prácticas alternativas, refundaciones y nuevos cruces? Otras provienen del rizoma indígena que se extiende desigual por el mundo y que sabe que la continua agresión a la tierra y a la naturaleza es un proceso autodestructivo, destrucción de nuestros recursos pero también destrucción de conocimiento. Otras resistencias radicales provienen de culturas, como la islámica ahora demonizada, casi siempre desconocida y que ha sufrido en los últimos diez años casi 10 millones de victimas, sin que apenas se hayan levantado voces en Occidente,?y de muchas otras actitudes, religiones y prácticas cada vez más necesitadas de conocerse y de respetarse mutuamente. Un diálogo clave para la aceptación de nuestra diversidad de saberes y haceres, para las autocrítica de los aspectos totalitarios, excluyentes, que habitan en casi todas las culturas. En este sentido Europa y por extensión Occidente a pesar del monumental papel que se ha auto-otorgado en la historia de la humanidad, y en la constr
Relatos de la Periferia trata sobre los cambios que se están operando en el Delta del Plata, en Argentina, la segunda cuenca acuífera del planeta, sus formas de vida y sus personajes. La cámara nos introduce sin prisas en el ritmo de sus vidas, resaltando el detalle a través de una mirada subjetiva que acerca al espectador a una nueva realidad vivencial.
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