Dolores Tejada Saavedra, concejala de trabajo de Marinaleda, nos cuenta con todo lujo de detalles y un lenguaje sencillo y cercano cómo un pueblo, luchando y resistiendo, logró socializar los medios de producción, la vivienda, la salud, la educación y el ocio. También nos da su opinión sobre las inmensas ventajas que comporta un sindicato activo, con el poder político del Ayuntamiento y la fuerza productiva de sus cooperativas en manos del pueblo. Marinaleda es una ciudad de 3.000 habitantes donde la tasa de paro es 0%, donde quien quiera trabajar en la autoconstrucción de su casa sólo tendrá que pagar 15 € al mes, donde las familias trabajadoras pueden llevar a sus hijos a la guardería por solo 12 € al mes, con comida incluida y un largo etcétera. Un verdadero oasis en medio de un país dominado por el capitalismo más salvaje y el gobierno más casposo y retrógrado que ha tenido la corta democracia española y que está dejando una tasa de desempleo del 27%, un 50% de paro juvenil y una pobreza grave que afecta a tres millones de personas.
Sin títuloResistencia
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En un departamento colombiano, angustiados ante la presión del hombre blanco (ejército, paramilitares e incluso guerrilla) se reúnen en asamblea indígena, en la que se pide al "bunachi" (hombre blanco) que se les deje en paz.
Sin títuloUn reportaje personal, que se centra en acciones concretas por parte de israelíes, palestinos y activistas internacionales, que trabajan juntos contra los planes actuales de desplazar a los palestinos y limitar sus movimientos.
“Flota como una mariposa, pica como una avispa”. En plena guerra de Vietnam, con todos los tambores mediáticos lanzando la guerra y el patriotismo, Cassius Clay adoptó el nombre de Mohammed Ali y se negó a ir guerra y a ser utilizado en actividades de propaganda. Pagó por ello el precio de ser despojado del título mundial de los pesos pesados y afrontar la pena de cárcel. "No, yo no voy a viajar 10 mil km para asesinar a otro pueblo y ayudar a los amos blancos a dominar el mundo."
Sin títuloEl realizador Hany Abu-Assad sigue al conductor de taxi Rajai en sus viajes por Ramallah y Jerusalén. Así conocemos desde dentro los problemas de vivir y trabajar en la región. Rajai se convierte en nuestro guía por el laberinto del caos causado por la guerra, ocupación y resistencia. Mientras lleva a sus pasajeros por atajos y caminos poco conocidos para evitar las carreteras bloqueadas, poco a poco vamos conociendo su vida y sus opiniones. Sus pasajeros, sus destinos y su vida más allá de su trabajo se entrelazan para crear una imagen diversa de Rajai y de la situación en Palestina.
Sin títuloLa cineasta interroga a la población del campo de refugiados de Bourj Barajneh, sobre el lugar en el cual desearían ser enterrados, haciendo así un retrato sobre la simbología de Palestina y del imaginario de la población palestina de los campos de refugiados libaneses.
Sin títuloEste documental pretende rescatar la experiencia política de organización ylucha del pueblo venezolano a partir de un reflexión sobre la historia de una parroquia: 23 de Enero. Desde su fundación, las organizaciones populares de este barrio han destacado por su papel en los acontecimientos políticos que han marcado el devenir histórico de Venezuela y que han conducido al país a un proceso revolucionario de nuevo cuño con la llegada al poder de Hugo Chávez.
Sin títuloEl film narra la situación en Gaza a partir de la llamada 'Operación Plomo Fundido', a inicios de 2009. Tal y como explican sus directores, "entraron en Gaza el día después del inicio de la guerra y descubrieron la magnitud de la Gaza-strofe".
Proyecto en Residencia Falconetti Peña
/ Exposición Guerra, insumisión, arte /
/ FILMOTECA DE CATALUÑA /
/ LISIADOS DE GUERRA Y NORMALIDAD /
/ EFICACIA PROBADA EN COMBATE /
/ ¡ANTIMILITARISMO! /
/ LA MIRADA DEL ÁNGEL /
/ PATRIOTISMO Y COLONIZACIÓN /
/ MORIRÉIS COMO HÉROES /
/ PANFLETO Y REVOLUCIÓN /
GUERRA, INSUMISIÓN, ARTE
Proyecto en Residencia Falconetti Peña
En 1924, coincidiendo con el décimo aniversario del final de la Primera Guerra Mundial, Otto Dix publicó su obra La Guerra , compuesta por cincuenta grabados en los que denunciaba el belicismo con una dureza que no se había visto hasta entonces. Un siglo antes, Goya , pintor en el que se inspiró Otto Dix, realizó Los Desastres de la Guerra . Y ahora, cien años después, en Europa se vuelve a librar una contienda cruel e insensata.
Otto Dix se encuentra situado entre dos tiempos, el de Goya y el nuestro. El proyecto para esta exposición/intervención es tomar como punto de partida sus grabados para llevar a cabo un recorrido sobre el arte que se ha rebelado contra las consignas bélicas .
Goya, Dix, Grosz, Arntz, Watkins y otros tantos artistas desafiaron el orden estético imperante creando obras de una enorme relevancia. Para ello se valieron de formatos modestos, el grabado, el póster, la revista mimeografiada, el folleto, el falso documental, los únicos a los que pudieron acceder en momentos de censura y bloqueo. Estamos ante obras que lograron perdurar contra viento y marea, pues fueron muchos los interesados en hacerlas desaparecer.
Gracias a ellas, hoy podemos seguirle la pista a los que en su día desobedecieron las soflamas patrioteras, manteniendo la llama de la resistencia a la locura bélica.
El projecto recorrerá varios espacios y períodos históricos, combinando diversos formatos, pictóricos, gráficos y audiovisuales.
La idea es contraponerlos, en un cara a cara, con los mensajes de aquellos que en su momento apostaron por galvanizar el ardor guerrero de las masas.
Estamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
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