Un técnico cooperante recuerda su "trabajo técnico" cuando, durante el conflicto argelino, instalaba minas que todavía matan a muchos civiles. Ensayo previo al rodaje de Avoir vingt ans dans les Aurès: una ficción construida a partir de testimonios de soldados reclutados en Argelia.
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Durante la entrega del Collar de la Hermine en Pontivy, en septiembre de 2000, René Vautier fue interpelado por Claudine Dupont-Tingaud, exconsejera regional del Frente Nacional y antigua militante de la OAS. Con mucho ingenio y sentido del humor, Vautier desmontó uno por uno sus argumentos, hasta que ella, abucheada por el público, no tuvo más remedio que salir de la sala.
En 1962, René Vautier organizó con unos amigos argelinos un centro de formación audiovisual para promover un “diálogo en imágenes” entre los dos campos. Se realizó una película a partir de esta experiencia, pero fue parcialmente destruida por la policía francesa. Las imágenes que consiguieron salvar constituyen un documento histórico sin par: relatan la guerra de Argelia y la historia del ALN (Ejército de Liberación Nacional), además de enseñar la vida en la posguerra, especialmente la reconstrucción de las ciudades y del campo después de la Independencia. Es la primera película de l'Algeria independiente. Dirección y fotografía | Réalisation et image | Directors and cinematographers René Vautier Ahmed Rachedi Nacer Guenifi Héléna Sanchez Sidi Boumédienne Mohamed Guennez Allal Yahiaoui Mohamed Bouamari André Dumaître Taïbi Mustapha Bellil
17 de octubre de 1961. La Guerra en Argelia está en curso. En París, los argelinos salen a la calle para protestar contra el toque de queda. Los manifestantes son perseguidos y una manifestación pacífica termina en un baño de sangre. Cuando se iba a proyectar la película en Cannes, la sala fue evacuada por la policía en el último minuto y las copias secuestradas. Medio siglo después, en octubre de 2011, se projecto por primera vez en París.
Sin títuloUn trabajador argelino en paro sale de París haciendo autostop. Pronto llega a Bretaña y, seducido por la belleza de las aliagas silvestres, acaba instalándose como vendedor de aliagas. Pero, debido a problemas de estacionamiento de su pequeño carro, tiene un duro encontronazo con un policía, que reacciona de forma violenta y vuelca su carro, haciendo caer las flores. La intervención de unas trabajadoras de fábrica, y la amable solidaridad que le muestran, lo salvará de la desesperación. Fábula poética y humorística en la que un inmigrante argelino recorre Bretaña en busca de trabajo. Encuentra un carro y comienza a vender aliagas en un pequeño pueblo. Cuando un policía le tira el carro con violencia, las flores quedan esparcidas por el suelo. A la salida de la fábrica, las obreras, en señal de solidaridad, las recogen una a una y se las compran. La película obtuvo el Premio al Film Antirracista otorgado por la Amicale de Asociaciones de Trabajadores Inmigrantes en Europa en 1970.
Este cortometraje, extraído de la película La Folle de Toujane, pone en primer plano un hecho político casi independiente de su historia. René Vautier interpreta a un director-productor “comprometido”, que acaba de presenciar cómo la policía golpea brutalmente a un “árabe” en la calle, justo delante del bar donde está almorzando. La escena lo conmociona; no reacciona en el momento, pero se promete a sí mismo hacer algún día una película sobre lo que ha visto. Esta escena, que remite a las masacres de argelinos en París (17 de octubre de 1961), simboliza de forma especialmente impactante la importación del espíritu criminal que animaba la intervención del ejército francés en Argelia. Nos recuerda la realidad de una violencia extrema, aún presente en la memoria colectiva y que, sin embargo, nunca ha sido asumida por una Francia que sigue negando su responsabilidad. Una denuncia a la autocensura de los cineastas franceses de los años 60 y 70 frente a la realidad del racismo de Estado.
La Ley del Silencio, documental de fin de estudios de la Fémis realizado por Moïra Chappedelaine-Vautier, Nadia Zibat y Raoul Seigneur, interroga la Ley de Amnistía de 1963 y las consecuencias que esta tuvo sobre los estudios realizados acerca de la guerra de Argelia. Reúne entrevistas realizadas en 2002 a Henri Alleg, director del diario Alger Républicain entre 1951 y 1955, y a Pierre Vidal-Naquet, historiador y ensayista. También incluye declaraciones sorprendentes del general Massu y de abogados que desmontan las defensas jurídicas de personas como Jean-Marie Le Pen. Moïra no solo hace hablar a su padre, René Vautier, sino que además reutiliza secuencias que él mismo filmó cuarenta años antes. Un reportaje muy interesante que recuerda, entre otras cosas, que la Amnistía no es un perdón, sino el borrado tanto de la pena como del propio crimen.
Grabada por Bruno Muel, "La caravelle" recoge el testimonio de una institutriz francesa que da clases en un orfanato de Túnez y relata los recuerdos traumáticos de uno de sus jóvenes alumnos argelinos.
En Guerre aux images en Algérie (Guerra a las imágenes en Argelia), René Vautier vuelve sobre las imágenes de Algérie en flammes (Argelia en llamas), filmadas junto a los combatientes argelinos en los maquis del ALN, a finales de 1956 y en 1957. Estas imágenes de guerra, tomadas en la región de Aurès-Nementchas, estaban destinadas a servir como base para un diálogo entre franceses y argelinos por la paz en Argelia. Muestran la existencia de una organización armada cercana al pueblo. En Guerre aux images en Algérie, René Vautier arroja luz, en 1985, sobre el contexto y las condiciones —a veces dramáticas— en que se realizó aquella película.
Frontline es un documental de René Vautier sobre el apartheid en Sudáfrica, realizado en un momento en que casi no existían películas sobre el tema. Prohibido durante veinte años en Francia, el film ofrece un testimonio histórico único y contundente. A través de entrevistas, imágenes de archivo y comentarios críticos, Vautier denuncia la brutalidad del régimen sudafricano y el silencio cómplice de potencias como Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Figuras como Oliver Tambo y Miriam Makeba dan voz a la resistencia. El film fue concebido no como una obra artística, sino como una herramienta pedagógica y de combate político, lo que refleja el incansable compromiso de Vautier con todas las luchas contra la opresión.