Engañados por el Poder y humillados por la soberbia de los que ahora lo detentan, los Pandavas a pesar de encarnar una voluntad de justicia se ven forzados al exilio. Allí deben afrontar 12 años de ocultación en los bosques y un año más en el que deben vivir en la simulación sin ser descubiertos. El Mahabharata nos plantea este destierro como un periodo de extrema dureza en el que la muerte está siempre presente y, a la vez, el descubrimiento de su reverso. Salir del palacio, dejar la ciudad para vivir en la naturaleza, representa también recuperar un contacto directo con la vida, adentrarse en la búsqueda del conocimiento, iniciar un proceso de limpieza y fortalecer la unión entre los hermanos. Sin embargo este fortalecimiento parece llevar de nuevo hacia la guerra. Esta parte finaliza con las famosas reflexiones del Baghavad-Gita en las que Krishna solventa las dudas de Arjuna.
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Tras las reflexiones del Baghavad Gita, se inicia la guerra. Una tragedia que enfrenta a hermanos contra hermanos, a familias enteras, a gentes de valor contra gentes de valor. Una guerra de consecuencias devastadoras en la que no solo está en juego la supervivencia de uno de los bandos, sino la continuidad de la vida misma sobre el planeta, “hasta las hierbas tiemblan de miedo”. Un enfrentamiento en el que no se duda en utilizar las armas definitivas. El propio Vishnu exclama: "Ahora me he convertido en la Muerte, la destructora de los mundos". Una guerra que se libra en paralelo en el interior de cada ser humano.
Sin títuloEl Mahabharata es uno de los grandes libros de la humanidad. Escrito en sánscrito, es el poema más extenso jamás compuesto; tiene unas quince veces la longitud de la Biblia. "Maha" en sánscrito significa "grande" o "completo" y "Bharata" es el nombre de un personaje legendario y el de su familia o clan. Así, el título puede ser entendido como "La gran historia de los Bharatas" pero, en un sentido amplio, "Bharata" significa "hindú" y, por extensión, "hombre". Así pues, Mahabharata se podría traducir como "La gran historia de la humanidad". De acuerdo con la mayoría de los estudiosos, los acontecimientos narrados en el Mahabharata tienen una probable fuente histórica. Otros sostienen que la interpretación correcta del poema se encuentra en el ámbito del mito. Finalmente, otros señalan que su importancia es la de los libros de enseñanza: política, social, moral y religiosa. Y así ven el Mahabharata como un tratado de iniciación en el buen gobernar. "Por lo que respecta a nosotros este inmenso poema, que fluye con la majestuosidad de un gran río, tiene la riqueza inagotable que desafía todo análisis estructural, temático, histórico o psicológico. Sus puertas se abren constantemente a otras puertas que conducen a otras. No es posible encerrarlo. Las capas de subtextos, a veces contradictorias, siguen a otras y se entretejen sin perder el tema central. El tema es una amenaza: vivimos en un tiempo de destrucción - todo apunta en la misma dirección. ¿Puede evitarse esta destrucción? Peter Brook y Jean-Claude Carrière En la entrevista que grabamos con Jean-Claude Carrière, este nos señaló un aspecto clave, la visión del Mahabharata como un gran poema sobre el olvido. La humanidad parece olvidar constantemente la fuente de su verdadera naturaleza. Esta primera parte, “La partida de dados”, nos muestra el progresivo enfrentamiento por el poder entre dos bandos, uno de ellos claramente más cercano a la noción del dharma, mientras que el otro apenas se preocupa por respetarlo. Para evitar el conflicto directo disputan una partida de dados, pero la partida está trucada. El juego con el Poder es un juego amañado.
Sin títuloEl Mahabharata es uno de los grandes libros de la humanidad. También es el poema más extenso jamás compuesto. Fue escrito en sánscrito, y tienes unas quince veces la longitud de la Biblia. "Maha" en sánscrito significa "grande" o "completo", "Bharata" es el nombre de un personaje legendario, y la de su familia o clan. Así el título puede ser entendido como "La gran historia de los Bharatas". Pero en un sentido amplio "Bharata" significa "hindú", y por extensión "hombre". Por lo que El Mahabharata se podría traducir como "La gran historia de la humanidad". De acuerdo con la mayoría de los estudiosos, los acontecimientos narrados en El Mahabharata tienen una probable fuente histórica. Otros sostienen que la interpretación correcta del poema se encuentra en el ámbito del mito. Finalmente, otros señalan que su importancia es la de los libros de enseñanza: política, social, moral y religiosa. Y así ven el Mahabharata como un tratado de iniciación en el buen gobernar. "Por lo que respecta a nosotros, este inmenso poema, que fluye con la majestad de un gran río, tiene la riqueza inagotable que desafía todo análisis estructural, temático, histórico o psicológico. Sus puertas se abren constantemente a otras puertas que conducen a otras. No es posible encerrarlo. Las capas de subtextos, a veces contradictorias, siguen a otras y se entretejen sin perder el tema central. El tema es una amenaza: vivimos en un tiempo de destrucción - todo apunta en la misma dirección. ¿Puede evitarse esta destrucción?" Peter Brook y Jean Claude Carrière En la entrevista que grabamos con Carrière, este nos señaló un aspecto más, la visión del Mahabharata como un gran poema sobre el olvido. La humanidad parece olvidar constantemente la fuente de su verdadera naturaleza. La Tradición en la India dice: "Todo está en el Mahabharata. Lo que no está allí no está en ninguna parte".
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin título¡Feliz cumpleaños al Frente Nacional! Durante mucho tiempo animado por la necesidad de establecer un diálogo sobre la guerra de Argelia, René Vautier grabó los testimonios de independentistas argelinos, reclutas y reservistas franceses, generales del ejército francés, historiadores... Así, Mohamed Moulay, Ali Rouchaï, Mohamed Loulli, Germaine Tillion, Paul Teitgen, Pierre Vidal-Naquet, el coronel Antoine Argoud, el general de Bollardière o el general Jacques Massu, entre otros, dieron su testimonio ante la cámara de Vautier. Un documental inédito durante muchos años que recuerda de dónde viene el Frente Nacional, el cual cambió de nombre y adquirió cierta respetabilidad tras el liderazgo de Jean-Marie Le Pen. Advertencia: la película es una copia rescatada. La calidad técnica está deteriorada, pero eso no es más que un detalle... El hombre de las manos ensangrentadas (por René Vautier) Me había embarcado en un trabajo histórico: grabar en cintas de vídeo las “memorias” de testigos de la guerra de Argelia, para que algún día jóvenes estudiantes de Francia y Argelia pudieran escribir juntos, en imágenes, una historia común de las relaciones entre ambos pueblos. Me habían hablado de un hombre, en Saint-Eugène, que, aunque había sido torturado, tenía dificultades para que se le reconocieran sus derechos a pensión porque nunca había sido miembro del FLN. Fui a entrevistarlo un poco por casualidad: me contó sus torturas, y cómo, entre sesiones de “gégène” (tortura eléctrica) y “bañera” (tortura por inmersión), sus torturadores le habían hundido los pulgares en las cuencas de los ojos: “como si quisieran hacerme saltar los ojos”. Luego hice lo que siempre hacía: mostrarle una serie de fotos de oficiales paracaidistas, para preguntarle si reconocía a sus torturadores. Con mucha dignidad, me respondió que ya no podía ver... pero añadió: “Tengo un papel del señor alcalde (el alcalde de Argel en esa época era Jacques Chevalier, exministro de Defensa de Mendès-France) en el que está escrito el nombre del teniente de los paracaidistas.” Fue así como vi que el nombre que él ya no podía leer —se había quedado ciego a causa de las torturas— era el del teniente Le Pen. Hice autenticar la firma de Jacques Chevalier por miembros de su familia y personas que habían trabajado con él; verifiqué en documentos de la época —no había duda. Parece que hay una ley que prohíbe en Francia usar testimonios sobre atrocidades cometidas durante la guerra de Argelia. No seamos ridículos: se sospecha que los austríacos han puesto al frente de su república a un hombre acusado de haber “encubierto” torturas, ¿y habría que ocultar a los franceses documentos que el mundo entero se deleitará en plena campaña presidencial? Porque ninguna ley puede impedir que el mundo entero —¡excepto Francia!— sepa que tendremos un candidato no solo con discursos delirantes, sino con las manos ensangrentadas. Este artículo fue publicado en L’Humanité el 29 de septiembre de 1987.