Un diálogo íntimo con Soha Bechara, ex combatiente de la Resistencia Nacional libanesa, en su dormitorio de París. La entrevista fue grabada durante el último año de la ocupación israelí, un año después de su liberación del centro de tortura e interrogatorios de El-Khiam (sur de Líbano), donde había permanecido detenida durante 10 años, seis de ellos en régimen de aislamiento. Revisando las nociones de resistencia, supervivencia y voluntad, la imagen sobreexpuesta de la superviviente habla en voz baja y directamente a la cámara; no habla de la tortura, sino de la separación y la pérdida; de lo que se deja atrás y de lo que permanece.
Sin títuloFrance
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En 1963, poco después de la independencia de Malí, la población tuareg se rebeló contra el nuevo gobierno. La sangrienta represión del levantamiento, seguida de terribles sequías, obligó a miles de tuaregs de Malí y Níger a buscar refugio en Argelia y Libia. Teshumara, surgido del dolor del exilio, es un movimiento de afirmación de la existencia tuareg y de la necesidad de un cambio. Aquí fue cuando las guitarras de Tinariwen empezaron a resonar... Esta película está dedicada a mi amigo Amadou Aghali.
Sin títuloEste retrato de René Vautier, el cineasta más censurado de Francia, se construye con una puesta en escena irónica y mordaz, reflejo fiel de un director indomable que nunca tuvo miedo al humor corrosivo.
Rene Vautier, Bretaña, 1928, estudió en el “Institut des Hautes Etudes Cinématographiques”. Autor de varios trabajos que denuncian el Colonialismo. Entre ellos: Afrique 50, Un homme est mort, Une nation, l'Algerie, L'Algerie en Flammes, Hirochirac,... René Vautier aparece como el arquetipo del cineasta comprometido: su cine militante se sostiene por un rigor plástico y una inventiva formal que le ayudan a superar las dificultades prácticas ligadas a su obra de “intervención social”. Su eslogan podría ser, según sus propias palabras; “escribir la historia en imágenes, en seguida”. En 1950, despechado por la censura francesa que le confisca una gran parte de sus carretes, consigue terminar Afrique 50, la primera película francesa anticolonialista. Es un cineasta comprometido, lo que le supone 13 inculpaciones y una condena de cárcel. Desde entonces, al precio de los numerosos años de cárcel y de una huelga de hambre, la lucha de René Vautier contra todas las formas de opresión, políticas, económicas y culturales, ya no tendrá fin.
Estamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin títuloEstamos atravesando un periodo sombrío en la historia de la humanidad, en el que la combinación del cinismo posmoderno (que elimina el pensamiento crítico y humanista del sistema educativo); la creciente avaricia generada por la sociedad de consumo; la catástrofe humana, económica y ecológica que se manifiesta en forma de globalización; el aumento masivo del sufrimiento y la explotación de la población del llamado tercer mundo; y la adormecedora conformidad y normalización provocadas por la audiovisualización sistemática del planeta han formado, de forma sinérgica, un mundo en el que la ética, la moral, la colectividad humana y el compromiso (con todo lo que no sea oportunismo) se consideran “anticuados”. El despilfarro y la explotación económica se han convertido en lo habitual, hasta tal punto que se lo inculcamos a los niños. En un mundo como este, los acontecimientos de la primavera de 1871 en París representaron (y aún representan) la idea del compromiso con una lucha por un mundo mejor y la necesidad de algún tipo de utopía social colectiva – tan necesaria ahora como el aire que respiramos. De ahí surgió la idea de hacer una película que mostrara este compromiso.
Sin títuloEl film narra la situación en Gaza a partir de la llamada 'Operación Plomo Fundido', a inicios de 2009. Tal y como explican sus directores, "entraron en Gaza el día después del inicio de la guerra y descubrieron la magnitud de la Gaza-strofe".
Un helicóptero militar circula en el cielo como una avispa maligna. En la superficie, el caos después del ataque. Una secuencia de planos que se suceden a ritmo acelerado - personas sangrando, coches en llamas y soldados aturdidos. Un saludo-postal desde Beirut, tan amargo y cínico que sólo puede proceder de una ciudad en guerra consigo misma. El único diálogo de la película crea una sorprendente connotación: Beirut es París, o Madrid, o cualquier otra metrópolis. El guión ya existe: jóvenes sin perspectivas, bombardeos, drogas, armas, soldados. Ha llegado la postal.
Sin títuloAfrique 50 es un documental considerado como la primera película anticolonial. Trata de la represión colonial en Costa de Marfil. Es una virulenta carga contra el sistema colonial francés de después de la segunda guerra mundial. Un documental censurado en Francia durante más de cincuenta años.