Concrete Coast trata sobre los efectos sociales, culturales y ambientales de la construcción de viviendas destinadas al turismo residencial en la última porción salvaje de costa mediterránea, en la región de Murcia. En esta costa de 230 km de largo, la agricultura está desapareciendo para dar paso a 60 campos de golf, puertos deportivos, carreteras y un millón de viviendas, principalmente para jubilados ávidos de sol, que han duplicado en pocos años la población de Murcia. El documental muestra las consecuencias de estas fuerzas económicas y políticas a gran escala a través de una familia de agricultores españoles a la que le han expropiados sus tierras y una pareja de jubilados ingleses que comienza una nueva vida en un país del que ni siquiera habla la lengua. ¿Cómo cambiará todo eso la cultura de la región? ¿Se integrará la población? Estos agricultores, y otros más, ¿deberán emigrar? ¿Cómo afectará a la región la crisis económica mundial'
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Un fragmentado road trip a través de Inglaterra recorriendo las periferias. Carreteras vacías, parajes salvajes y unos cuantos vagabundos solitarios. La primera parada: el geólogo Jan Zalasiewicz, que me hablará de la Tierra dentro de cien millones de años. "¿Qué quedará de la acción del hombre, de los rastros humanos, de las construcciones y edificios? ¿Seguirán sintiéndose las graves consecuencias de sus acciones pasado ese tiempo, suponiendo que el ser humano desaparezca en un futuro próximo?"
Espacios liberados / OVNI 2009
/ CONTEXTO 1994 - 2020
Espacios liberados / OVNI 2009
OVNI 2009 rizomas quiere poner en evidencia los contactos subterráneos y rizomáticos que comunican mundos y experiencias muy diversas. La imagen recordada (1) es la del rizoma o rizomas, tanto da, puesto que no le afecta el singular o el plural, es ambos a la vez.
“Lemas, consejos: seguid a las plantas.” (2) En un mundo de cemento y asfalto, vemos plantas de diferentes especies habitar las grietas en los lugares más inverosímiles, recoger la lluvia y encontrar la tierra allí donde se la ha hecho desaparecer. En otras ocasiones son esas mismas plantas o las raíces de los árboles las que crean esas grietas y levantan el asfalto. Hemos visto también a los vegetales recubrir completamente edificios, abrir y destrozar muros; pero también les hemos visto sostener ruinas de antiguos saberes, ancianos templos en la selva, en una alianza extraña que parece perfeccionarlos. Como cuando la cobra vio al Buda meditar y decidió no picarle, sino cubrirle y resguardarle de la lluvia. Imagen que renueva tal vez un pacto olvidado: despertar la continuidad sin fractura entre la naturaleza y el hombre, entre la naturaleza y el conocimiento; un continuo que sobrevuela las palabras para recordarnos la esencial unidad y la manifiesta multiplicidad de todas las cosas.
Son también las plantas las que nos muestran sistemas diversos. Junto a la organización centralizada y jerárquica de las raíces de los árboles, raicillas de arbustos y matorrales, el rizoma de ciertas especies (el césped, la caña, el jengibre, manglares…) crea “un sistema sin centro, no jerárquico y no significante, sin General, sin memoria organizadora o automatismo central, definido únicamente por la circulación de estados” (3).
Proyectamos videos como visiones que relatan y entrecruzan esos estados y realidades, formando rizoma no sólo en el espacio sino también en el tiempo, ya que los dos primeros principios del rizoma son: la conectividad y la hetereogeneidad. Cualquiera de sus puntos puede ser conectado con cualquier otro. Eso no sucede con el árbol y la raíz , que siempre fijan un punto, un orden. Así, el “all the power to the people” de los Black Panthers resuena como un eco, violentamente ahogado, en la posibilidad de las comunidades de inmigrantes, en los “banlieues” del mundo. Las protestas contra la guerra del Vietnam y las derivas clandestinas que de ella nacieron lanzan líneas que fracturan el silencio triste, si no cómplice, sobre la ocupación de Palestina, Irak, Afganistán… o sobre las guerras “subcontratadas” por las grandes corporaciones en África. (4)
El indígena forma rizoma con la tierra, las plantas, los animales, los saberes que emanan de sus condiciones de supervivencia y celebración, con las vigilias y los sueños. Para él esa multiplicidad es un sustantivo, no una acumulación: otro de los principios del rizoma. Sabe que la agresión a una de sus realidades es el preludio indisociable de otras violencias; por eso teje tramas de comunidad, de continuidad. Por eso un indio yaqui nos cuenta que aquellos que cometieron genocidio sobre su pueblo fueron los mismos que exterminaron a los animales salvajes y domesticaron a otros, los que encerraron a los supervivientes de su pueblo en reservas. O esos indígenas del Perú que sueñan otras escuelas, y su despertar las crea con urgencia, pues han visto como la enseñanza oficial forma a sus hijos como enemigos de su propia tradición, de su propio entorno. Nos advierten: no son puntos aislados en la exterioridad de lo “otro”, sino líneas de alerta para nosotros mismos. (5)
En Europa, esta alerta procedió de un barrio: Exarquia, Atenas. Fue la muerte de Alexis de 15 años de edad, por un disparo de la policía, lo que provocó una toma de conciencia y de espacios, la difusión de comunicados. A través de ellos los adolescentes denunciaron con tristeza la sumisión de muchos de sus padres, el conformismo inculcado en las otras escuelas del consumo y la producción; la imposibilidad de pensar con ellos otra existencia:
Queremos un mundo mejor. Ayudadnos. No somos ni “terroristas”, ni “encapuchados”, ni “conocidos-desconocidos”. Estos conocidos, desconocidos… Tenemos ilusión, no matéis nuestra ilusión. Tenemos ímpetu, no paréis nuestro ímpetu. Acordaos de que una vez fuisteis jóvenes también. Ahora corréis tras el dinero, sólo os importa vuestra “apariencia”, vuestro “escaparate”. Engordasteis, os habéis vuelto calvos. Olvidaréis. Esperábamos que nos defendieseis. Esperábamos que os interesaseis. Que por una vez nos hicieseis sentirnos orgullosos. En vano. Vivís falsas vidas, habéis agachado la cabeza. Os habéis bajado los pantalones y esperáis la muerte. No tenéis imaginación. No os enamoráis. No sois creativos. Sólo compráis y vendéis. Materia por todas partes. Amor en ninguna. Verdad en ninguna. (6)
Raíces oscuras, cárceles delante de fábricas, mapas e imaginarios en los que no existimos como vida, barrios destruidos, inmigrantes de tercera generación –¿para siempre inmigrantes?–, hospitales bombardeados, cientos de aves muertas junto a un lago, rizomas cortados. Pero a diferencia de los cortes que logran aislar a otras estructuras, el rizoma puede ser roto e interrumpido en cualquier parte. Se puede romper o interrumpir una rizoma sin causar ningún daño, (7) porque el rizoma mismo está compuesto de rupturas; puede seguir funcionando o incluso prosperar a pesar de “rupturas”. Nacen así otros mapas nómadas, inspirados en los gatos errantes, en las zonas de inutilidad de las ciudades: allí donde los solares abandonados dan espacio a comunidades de gatos y espacio de ensoñación a la gente que los alimenta, humanos miembros adoptivos de tribus felinas; en los microdesiertos, selvas, ruinas urbanas. Allí donde las okupaciones de edificios abandonados se hibridan, se entretejen con otras memorias lejanas, despreciadas por la especulación. Espacios liberados, que vuelven a la vida, que fracturan la Totalidad. (8)
¿Qué es la Totalidad? Es la gran cantidad de toxinas y substancias químicas que se acumulan en tus células grasas. Es el ir de compras cuando estás deprimido. Es tu sentarte delante de la televisión o el ordenador en un día bello. Es el sentir que estás anhelando algo. Es la jaqueca que no se irá. Es la hemorragia en tus intestinos causada por años de consumo de analgésicos y calmantes. Las drogas que has tomado por necesidad de escapar. El bulldozer que destruyó los bosques que podías haber conocido. La mole del rascacielos que te hace sentir siempre débil y sin poder alguno. Es tu cárcel; a veces con rejas, otras sin ellas. Tus miedos. Es aquello que te ha catalogado. Es el dolor en tu espalda. Tu adrenalina. Las lágrimas que recorren tu cara después de una película triste. Tu deseo de un romance feliz. Las especies que se extinguen. El mundo que se muere. El aire polucionado. El granjero que se envenena con aquellos pesticidas que le prometían una vida mejor. Es el sentimiento de superioridad que impulsa a destruir todo lo otro. (9) Una Totalidad siempre lanzada a la conquista de lo otro. Y como resultado, una sociedad basada en la competencia, en la mercantilización y la expansión global, una sociedad que no contempla otra lógica que la del crecimiento. (10) Una sociedad formada por masas de individuos solitarios.
El pensamiento dominante se reconoce en esa forma de poder abocado a lo externo. Pero esta exterioridad no significa que se ejerza únicamente en las formas y en las superficies, sino que motiva y fuerza a que todo interior –anónimo, oculto, insignificante– fluya hacia la superficie, se reduzca a ella, se muestre, se publicite y sea al cabo sólo esa exterioridad. Solamente así es posible establecer su completa cartografía, agrupar y producir sus identidades… adjudicarle sus expertos y destinarle sus mercancías. Ese poder abocado al exterior lleva forzosamente a la dominación y al som
En vez de Keanu Reeves, The Meatrix está protagonizada por un joven cerdito, Leo, que vive en una placentera granja familiar... o eso cree. Leo se encuentra con una vaca vestida con impermeable, Morpheus, que le enseña la cruda realidad del agronegocio, todo utilizando el trabajo de cámara “sin movimiento” inmortalizado por The Matrix. Al final de la película, los espectadores son llevados a una “página de acción” que da información adicional acerca de la cría intensiva de animales y alienta a los consumidores a apoyar a las granjas familiares locales y a adquirir carnes producidas en forma sostenible a través de la Guía del Buen Comer.
Global Resource Action Center for the Environment GRACE