Kim, Harold, Miguel Duque, Ratablanca y Cross-T “Decimos que hay guerra social cuando se te reduce a un plano. Todas las posibilidades de creación y de existencia que todos queremos para nosotros, y que llamamos vida, requieren que los recursos estén disponibles para esa creación, recursos simbólicos, imaginarios, efectivos, materiales. Cuando eso no pasa, ¿qué es democracia? La democracia es un potencial. ¿Se realiza o no se realiza la tendencia a la creatividad y la complejidad que existe en todas las vidas en potencia? Si no se realiza, ¿qué es democracia? Como lo entendemos nosotros, democracia es el hecho de que los que producen el mundo lo puedan producir enteramente. No que lo haga una parte y el resto obedezca.” Colectivo Situaciones, Argentina.
Catalunya
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Utiliza como materia prima, fundamentalmente, imágenes de los primeros momentos del alzamiento zapatista en enero de 1994, más una entrevista con John Holloway grabada en Puebla, en el año 2005. Dicha entrevista se mira en el modelo de todos los registros de imagen que buscan construir un vocabulario mediante el diálogo con un sujeto singular: el abecedario de Gilles Deleuze, que en 1987 se dedujo de la famosa conversación guiada magistralmente por Claire Parnet.
Sin títuloLa organización MOVE hizo su primera aparición en Philadelphia (EE.UU.) a principios de los años 70. El documental repasa los acontecimientos más significativos durante las décadas de los 70 y los 80, cuando el MOVE fue objeto de una brutal represión que consiguió asesinar y encarcelar a la mayoría de sus miembros. Ocho de ellos continúan hoy en día en prisión. “El trabajo de MOVE es la revolución. MOVE trabaja para frenar la contaminación industrial del aire, del agua y de la tierra, para erradicar la esclavitud de cualquier tipo de vida, las personas, los animales... La revolución empieza en el propio individuo. Comienza cuando una persona se compromete a hacer lo correcto. No puedes hacer de cualquiera un revolucionario obligándole a cantar proclamas o a blandir armas. La revolución no se puede imponer sobre los demás, tiene que despertar dentro de cada uno. Alguien puede hablar de revolución, pero si sigue adorando el dinero o metiéndose drogas o agrediendo a sus compañeros, es evidente que no se ha comprometido en hacer lo correcto. La revolución no es una filosofía, es una actividad.”
Sin títuloEste documental pretende rescatar la experiencia política de organización ylucha del pueblo venezolano a partir de un reflexión sobre la historia de una parroquia: 23 de Enero. Desde su fundación, las organizaciones populares de este barrio han destacado por su papel en los acontecimientos políticos que han marcado el devenir histórico de Venezuela y que han conducido al país a un proceso revolucionario de nuevo cuño con la llegada al poder de Hugo Chávez.
Sin títuloDolores Tejada Saavedra, concejala de trabajo de Marinaleda, nos cuenta con todo lujo de detalles y un lenguaje sencillo y cercano cómo un pueblo, luchando y resistiendo, logró socializar los medios de producción, la vivienda, la salud, la educación y el ocio. También nos da su opinión sobre las inmensas ventajas que comporta un sindicato activo, con el poder político del Ayuntamiento y la fuerza productiva de sus cooperativas en manos del pueblo. Marinaleda es una ciudad de 3.000 habitantes donde la tasa de paro es 0%, donde quien quiera trabajar en la autoconstrucción de su casa sólo tendrá que pagar 15 € al mes, donde las familias trabajadoras pueden llevar a sus hijos a la guardería por solo 12 € al mes, con comida incluida y un largo etcétera. Un verdadero oasis en medio de un país dominado por el capitalismo más salvaje y el gobierno más casposo y retrógrado que ha tenido la corta democracia española y que está dejando una tasa de desempleo del 27%, un 50% de paro juvenil y una pobreza grave que afecta a tres millones de personas.
Sin títuloSeminario con Andrea Cavalletti y Marcello Tarì. La Base - Barcelona 3 - 4 de Noviembre 2016. ¿Cuál es la temporalidad justa de la revolución? ¿Es acaso estar atentos a la cotidianidad de los requiebros de la política clásica, así como de las fuerzas visibles que la determinan y orientan, llámense capitalismo, sistema financiero o globalización? ¿Es entonces estar atentos al ayer y preparar el mañana? ¿O más bien hay que situarse a una profundidad mayor, hay que abrir el campo del horizonte para no quedar aprisionados, dentro del devenir revolucionario, bajo la atracción fatal que ejercen las estructuras de poder modernas, gobierno, frontera, policía, etcétera, hijas del vendaval interior que angustia a la civilización occidental, abocándola de fracaso en fracaso a su actual estado de zombie, de vida degradada que en la muerte busca sobrevivirse a sí misma… destruyéndolo todo a su paso? ¿Será por tanto estar atentos al antes de ayer y al pasado mañana? ¿O, quizá, encontrar una zona de tensión entre ambas que nos permita abrir una grieta e incrementar nuestra potencia? ¿Cómo hacer coincidir revuelta y revolución? ¿Cómo destituir un horror cuya normalidad nos hechiza? ¿Y cómo comprender esta destitución? En el lenguaje ordinario la palabra destitución se utiliza, por un lado, para señalar en sentido político el procedimiento de remoción de un soberano, de la pérdida del cargo de un jefe de Estado, como ha ocurrido recientemente en Brasil, pero, por otro lado, destitución, en un sentido más genérico, señala la operación de quitarle todo fundamento a algo; por ejemplo cuando se dice «esta historia ha sido destituida de todo fundamento». En cuanto al uso actual, tal como aparece en el ámbito de cierto pensamiento llamado radical, más que dentro del contexto de la política clásica, hay que orientarse según la segunda concepción. Es el sentido que adopta en los años '90 Reiner Schürmann, cuando escribe un voluminoso libro para hacer la historia tanto de los principios hegemónicos que han presidido la civilización occidental como de su destitución. Aquella que Schürmann llama la época an-arquica, es en definitiva la nuestra, la época sin fundamentos, la de la crisis de todo principio ordenador del mundo. En sentido político, entenderemos la destitución como la operación que priva de todo fundamento –jurídico, ético e incluso existencial– al poder vigente; y no, por tanto, la simple deposición de un jefe de Estado. No hace demasiado tiempo que el concepto de «poder destituyente» o «potencia destituyente» está presente en nuestro vocabulario político. Lo que haremos será repasar la genealogía de este concepto y situarlo en nuestra actualidad. El terminus ante quem para el tiempo reciente es el 2001, cuando el Colectivo Situaciones escribió un libro sobre la revuelta argentina de diciembre de ese mismo año y habló de una «insurrección destituyente». Sucesivamente, pasando por Tronti, en 2005, Giorgio Agamben, en 2013, llegamos hasta el Comité Invisible en el 2015. Sin embargo, el verdadero punto de partida de una teoría de la destitución tenemos que fecharlo en el siglo pasado, precisamente en la obra de Walter Benjamin, en particular en el ensayo de 1921, Hacia la crítica de la violencia. Lo que hay que comprender ahora es especialmente el cómo se manifiesta la potencia destituyente: ¿en un gesto? ¿un enunciado? ¿un lugar? ¿O bien es un tiempo particular? ¿O, tal vez, una atmósfera?